En su patria siria, los hámsters dorados no tienen necesidad de hibernar, ya que suele hacer el suficiente calor. No obstante, construyen madrigueras con una profundidad de hasta 2,40 m. y recogen provisiones. Las investigaciones han mostrado que los hámsters dorados pueden hibernar del mismo modo que lo hacen los hámsters vulgares.
En el caso del hámster dorado, su actividad empieza a decaer cuando la temperatura diurna media baja de los 15ºC, y comienza a hibernar entre los 10 y los 12ºC. Entonces se despierta cada 4 a 7 días para comer algo de sus provisiones y luego sigue durmiendo. Por lo demás, cierra su madriguera antes de echarse a dormir, taponando las galerías con heno y tierra.
Cuando en primavera vuelve a hacer más calor, el hámster se despierta. Entonces su temperatura corporal, que había descendido a unos 6ºC, sube rápidamente. Aunque la temperatura de la parte anterior de su cuerpecito se eleva más rápidamente que la de su parte posterior, lo que hace que el corazón, los pulmones y el estómago reciban las energías todavía existentes en primer lugar, a fin de que la circulación y el metabolismo puedan volver a ponerse en marcha.
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